Hoy mientras caminaba de regreso a casa, levanté la cara hacía arriba y observé el techado de cristal, la construcción del túnel por el que rondaba estaba deteriorado, aún así me pareció asombrosa, las formas geométricas y la luz que pasaba por el vidrio hacían que caminará lento, hacían que olvidara el estrés que llevaba gracias a dos estúpidos exámenes, valió la pena levantarme temprano porque imágenes como esas son las que mis ojos encapsulan desde el día en que hice una estenopeica.
Recuerdo cuando la hice, lo que más me gustó fue pintar la caja, y lijar la lata de metal, me costó trabajo meter la hoja de impresión dentro, con toda esa oscuridad creo que eche a perder dos impresiones, mi profesora Canon casi no tenía paciencia, era estricta, sus criticas y reprendas me ayudaron mucho.
Lo primero que capté con la estenopeica fue al caballito de metal que se encuentra allá por Reforma, Canon había dicho que fotografiáramos eso, yo lo retraté muy de cerca, cuando Canon vio la impresión dijo que la toma a esa distancia no a muchos se les hubiera ocurrido, fue ahí cuando me di cuenta de que esa sería mi primer fotografía geométrica, meses después comencé a utilizar otros tipos de lentes, réflex, de visor a parte de las cajitas de cartón que nunca dejarán de encantarme.
Fue entonces que la fotografía ya era uno de mis pasatiempos, si no hubiera sido por Canon jamás hubiera imaginado que mis primeras fotos tenían que ver con figuras matemáticas, con exactitudes en cuerpos geométricos, con formas que a todo niño cautivan, gracias a Canon la fotografía es parte de mi vida.
