
Instintivamente todo ser humano podría fotografiar, es un medio de expresión humana de lo que percibimos y sentimos.
El captar el momento y no repetirlo es obra del tiempo y la luz.
Una corriente que estudia la fotografía es el Pictorialismo, el nombre de dicho movimiento deriva del término inglés picture (imagen, cuadro, pintura, fotografía).
El Pictorialismo se distingue por igualarse con otras disciplinas artísticas como la pintura, escultura y la arquitectura, además se asemeja con el Realismo que hace que la pintura sea abstracta en todos sus sentidos.
La resolución plástica derivada de la imagen borrosa y los temas que eligen los pictorialistas, señalan una fuerte influencia del Impresionismo.
Querían provocar un efecto similar a la pintura impresionista (es por eso que el Pictorialismo es también conocido como fotografía impresionista), los temas del impresionismo se enfocaban en imágenes campestres, en objetos cotidianos, paisajes, retratos, la fotografía impresionista hacía lo mismo, contenidos panorámicos, días lluviosos y nublados eran la principal temática.
Para desarrollar la técnica del Pictorialismo, se le agregaba a la cámara varios filtros y demás utensilios que hacían ver borrosa la imagen, así como la utilización de luces y sombras, dichas características se encuentran en la técnica del impresionismo, donde se aprecian los pincelazos, celditas y plastas de color que el pintor plasmaba adrede, para abstraer las formas.
De aquí surge la manipulación, la estrategia y un momento de transición forzoso para iniciar la discusión sobre “el arte de la fotografía" con las artes plásticas antes de la renovación que presumieron las vanguardias históricas.
Es entonces que se abre una discusión a partir del énfasis puesto por los pictorialistas en la "manipulación" por sobre la toma, reinvidicando el valor de la destreza manual necesaria para llegar a resultados "artísticos" de la fotografía, y reforzando la concepción clásica de autor-artista, rechazando la idea de que la cámara es la que realiza la imagen, un allanamiento del acto fotográfico muy frecuente en el siglo XIX.
Esta discusión no ha quedado resuelta en modo alguno, tiene plena vigencia por cuanto que algunos autores defienden los valores estéticos de la imagen, mientras que otros fotógrafos sostienen el valor de las imágenes como testimonio social de la realidad.
En salas de exposición, galerías de arte, revistas, sitios web, libros, podemos observar como la fotografía es utilizada por algunos como medio de reflexión artística y por otros como medio de reflexión social, cuando se inicia un juego o manipulación con la imagen ya es más una cuestión artística, cuando la imagen no revela algún cambio y ésta presenta una realidad que no está siendo pulida o manipulada es cuando la reflexión social ya tiene un valor periodístico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario